Un paréntesis lanero necesario para hacerlo mejor

Como sabes, la lana que trabajamos se lava con agua y jabón, sin ácidos ni tratamientos agresivos. Esto permite conservar intacta la fibra, pero también hace necesario un paso posterior muy importante: abrir la lana para eliminar los restos vegetales que todavía conserva de su vida en el campo y devolverle volumen, aire y ligereza.

Durante muchos años, ese trabajo se realizó de forma artesanal, en pequeñas cantidades y con un ritmo lento y cuidadoso. Era un proceso casi invisible, pero absolutamente esencial para que la lana llegase a tu casa limpia, esponjosa y viva. Un trabajo silencioso, hecho con oficio y con tiempo, que respetaba la naturaleza del material.

Hace unos meses, esa etapa cambió.
La persona que realizaba este trabajo se jubiló y, solo pudimos dar continuidad al proceso con maquinaria mas moderna. Este tipo de maquinas son más rápidas y pensadas para mayores volúmenes. Sin embargo, el resultado ya no era el mismo.

La lana llegaba abierta, sí, pero no con la calidad, el cuidado ni la limpieza que sentimos coherentes con lo que queremos ofrecerte. Y sabes que cuando algo no nos convence de verdad, preferimos parar antes que seguir adelante sin estar en paz.

Por eso hemos tomado una decisión importante: retirar temporalmente la lana abierta, así como los cojines y almohadas rellenos con ella, hasta poder entregarte la lana tal y como nos gustaría que la recibieses.

Este paréntesis no es un paso atrás, sino todo lo contrario.

Cada reto, una oportunidad de mejora

Con el tiempo hemos aprendido que cada dificultad es, en realidad, una llamada a hacerlo mejor. Y esta no ha sido una excepción.
En lugar de conformarnos, hemos decidido recuperar el control del proceso desde el origen, creando el espacio y las condiciones necesarias para trabajar la lana con el respeto que merece.

En este camino hemos localizado, en Centroeuropa, una cardadora muy especial, una máquina de otro tiempo, pensada para abrir y esponjar la lana con varios rodillos y un sistema de aspiración constante que mantiene la fibra limpia y ligera durante todo el proceso. Este tipo de maquinaria nunca llegó a existir en España, donde tradicionalmente se trabajaron lanas distintas, pero sí ha formado parte del oficio lanero europeo durante generaciones.

Además, la vida —cuando una está atenta— conspira siempre a tu favor: hemos dado con un artesano que se jubila y que se desprende de su cardadora, una de esas máquinas que no se buscan… aparecen.

Esta nueva etapa nos ilusiona profundamente. Nos permite imaginar una lana aún mejor, más limpia, más viva, más fiel a lo que sentimos y a lo que queremos compartir contigo.

¿Cuándo volverá la lana abierta?

La respuesta honesta es: no lo sabemos con exactitud.

La cardadora ya está en manos de nuestro particular luthier de cardadoras, que la revisará, ajustará y pondrá a punto con el cuidado que merece.

Al mismo tiempo, estaremos adaptando de forma exprés un espacio adecuado para acogerla y trabajar con ella. El arquitecto ya tiene el diseño y será una construcción de un espacio en madera y lana para su rápida ejecución.

Como ocurre siempre con los procesos artesanos (y con las obras), los tiempos no son exactos. Por eso iremos actualizando esta página a medida que el proyecto avance, con total transparencia.

Lo que sí sabemos es esto:

Volveremos con lana abierta, con cojines y almohadas, espectacularmente mejores.
Con un proceso más consciente, más afinado y más alineado con nuestros valores.

Gracias por comprender, por esperar y por acompañarnos también en estos momentos de transición.
A veces, parar es la única forma de seguir sumando.

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